Mi madre me decía "el miedo no viene de Dios", y así, me ayudo a tener confianza en mí misma y en la gente.
Por mucho tiempo estaba pensando ¿por qué ciertos lugares son más peligrosos que otros? ¿Qué es lo que hace a una localidad que se le considere zona "roja" o peligrosa? Y por qué en lugar de pensar en eso, solo disfruto de donde estoy y vivo tranquila. Pues por más que me adviertan o me asusten, ¿quién puede asegurarme que donde estoy es seguro o no?
Ahora que es fácil enterarse de cualquier noticia del mundo con solo un click. Hay que ser muy responsable con lo que se ve, se lee y sobretodo se comparte.
Una noticia que antes se compartía de "boca en boca" y solo en ese ejercicio se puede comprobar que el mensaje original se va desvirtuando. Me hace detenerme y reflexionar.
Si crees, pero no estás seguro, es un signo de alarma. No lo compartas. Si no aporta para bien, ¿por qué asustar a la gente? Hace poco leí una noticia que me hizo evidenciar que con tan solo dos palabras dentro de un mensaje se pueden crear grandes problemas, ofender y creas caos.
Mi sana reflexión: No todas las personas son malas y los casos que se comparten en la televisión o en internet pertenecen a un porcentaje muy inferior.
No es cuestión de compartir por compartir, hay que ser prudente y pensar en las repercusiones. Si para ti es algo importante y tienes tu criterio. ¿Crees que todos lo vean así?

Comentarios
Publicar un comentario